En los últimos años hemos visto muchos ejemplos de descontento de la población y protestas correspondientes. En primer lugar, la expresión de descontento es un elemento requerido como mecanismo de alerta que indica aquellos componentes que no están funcionando adecuadamente para mejorar el nivel de vida de la población. Dicha dinámica implica derechos y deberes. Luego, el sistema político y las instituciones correspondientes recolectan la información que brinda el mecanismo de alerta que representa la protesta y traducen los problemas identificados en propuestas de soluciones institucionales.

Muchas de las protestas que hemos visto en todo el mundo en los últimos tiempos incluyen un alto grado de violencia. Es precisamente la violencia lo opuesto a la paz. La razón por la que las sociedades deciden mantener un arreglo político particular implica la preferencia de las sociedades por vivir en paz. Paz, lo opuesto a la violencia. Entonces, como mecanismo de alerta, la protesta violenta no solo indica que algo no está funcionando, sino que algunas o muchas cosas están sostenidamente mal en términos pragmáticos. En términos normativos, esto no significa que la violencia, como consecuencia de algunas reglas inadecuadas implementadas, deba permitirse y / o tolerarse. Vivir en paz requiere de derechos y deberes. Entonces, al protestar, a pesar del enojo que provoca la injusticia denunciada, debemos cumplir determinadas reglas que apoyen las acciones pacíficas y sancionen las violentas.

La preferencia de una sociedad por vivir en paz se refleja en sus instituciones, tanto formales como informales. Y estas son responsables de hacer cumplir las reglas que permiten que una sociedad así viva en paz. Las instituciones son difíciles de cambiar. Esto se debe a que tienen rendimientos crecientes. Por lo tanto, los mecanismos de alerta son necesarios para señalar cuándo se exige a las instituciones que cambien o se adecuen a escenarios actualizados. Lograr eso es al menos un desafío porque, por un lado, algunos de los estratos institucionales están siendo cuestionados y, al mismo tiempo, algunos del mismo conjunto institucional deben enfrentar la impopular tarea de implementar los mecanismos de aplicación necesarios para tratar de abordar la violencia. Éste es el caso de las instituciones formales e informales.

De esta manera, las acciones de la gente común y los mecanismos institucionales formales intentan abordar la violencia de diversas formas. Entre aquellas acciones que pueden apuntar eficazmente a abordar la violencia, cabe destacar la desaprobación explícita de las generaciones mayores cuando se encuentran con la violencia ejecutada por las generaciones más jóvenes. Qué diferencia puede hacer al abordar la violencia el combinar instituciones sólidas y la franca desaprobación de las generaciones mayores. No solo en el contexto y el tiempo específicos, sino también en las perspectivas futuras de los jóvenes que actúan violentamente hoy. Los disturbios en Chile en 2019-2020 y en los Países Bajos en 2021 brindan ejemplos para analizar los comportamientos de las diferentes generaciones y los desempeños institucionales en torno a la violencia. Aunque se pueden identificar acciones similares en ambos casos, la desaprobación de la violencia como un método válido de protesta por parte de las instituciones neerlandesas y de las generaciones mayores fue más efectiva que en el caso chileno. Por lo tanto, aunque las causas del descontento social difieren, los resultados relacionados con el abordaje de la violencia fueron dramáticamente diferentes. En los Países Bajos, las personas detectadas en actos violentos fueron castigadas formalmente y condenadas socialmente. Desafortunadamente en Chile, aunque muchos fueron castigados formalmente, las condenas sociales e institucionales de la violencia fueron al menos confusas. Vale recordar la vergonzosa escena en la que jóvenes con el rostro tapado llamados “la primera fila” (de los violentos mítines) ingresaron como héroes al edificio del ex-congreso chileno en medio de una conferencia internacional sobre derechos humanos que los aplaudió. Finalmente, la aprobación explícita y / o la tolerancia ciega de la violencia no solo nos colocan como cómplices pasivos, sino que conducen a círculos viciosos que ponen en riesgo escaladas de populismo y violencia.

Realmente se puede tener algún tipo de ilusión en este tipo de iniciativas en países que no tienen ningún control industrial de su mercado laboral? El futuro del trabajo, es la precarización, paso a paso

No sé si algún tipo de ilusión, sí sé que las recomendaciones de política requieren datos. Organizaciones como la OECD están haciendo un esfuerzo por complementar sus datos reales con datos de percepción. Un elemento importante para progresar es el manejo de datos y su transparencia, y mientras + datos se tenga sobre un país, más comprehensivas, asertivas y sustentadas pueden ser las recomendaciones de política, y por ende pueden tener más peso al momento de decidir si implementarlas o rechazarlas.