Cuando pensamos en la discriminación, dependiendo de la latitud y condición en la que nos encontremos, seguramente en nuestro colectivo imaginario vendrán a la memoria casos relacionados con el género, la religión y recientemente con la condición racial y color de piel. Sin ir muy atrás en el tiempo casos como el de Lloyd Floyd en Estados Unidos, o los índices de discriminación salarial entre hombres y mujeres bajo mismas funciones, son parte de una historia que lastimosamente se repite. 

 

Pese a que este tipo de discriminaciones persisten, la visibilidad de las mismas ha hecho que tanto la opinión pública, autoridades e instituciones estén alertas y tomen acciones para combatir las mismas. Y aunque hay falencias sin duda hay avances: el primero es el reconocimiento del problema y luego la disposición por solucionar y enmendar estas acciones, Pero hay, una forma de discriminación algo más silenciosa, muchas veces ignorada, pero que ineludiblemente que nos tocará a cada uno de nosotros en mayor o menor grado.

 

La discriminación etaria, o ageism, como se le conoce en inglés, es sin duda una de las discriminaciones que menos atención se le ha dado a lo largo de los años. Y son precisamente esos años los que harán que cada uno de nosotros transite de la juventud a la tercera edad, ineludiblemente sin condición de sexo, religión o raza. La vejez sin duda no discrimina, pero si es motivo de una silente pero poderosa discriminación que debe ser abordada con premura en todas las latitudes.

 

Tanto en la actualidad como en las proyecciones, las cifras de envejecimiento en el mundo superan la cifra de la población más joven (menores de 5 años de edad), tal como lo señalan los datos del portal Our world in Data realizados con base en cifras y proyecciones de Naciones Unidas. Para 2020 a nivel mundial habrá 49,77 millones de adultos mayores de 64 años más comparados con niños de 5 años. Solo en el llamado viejo mundo, Europa, en 2019 según Eurostat el 20,3 % de la población actual pertenecían a mayores de 65 años, y la proyección es que esto se incremente a un 31,3% de la UE. 27 en 2100.  

 

Si a este panorama, le añadimos los datos de las expectativas de vida a nivel mundial con un promedio de cerca 73 años; una edad media promedio de más de 30 años, y más de la mitad de la población mundial en edad laboral comprendida entre los 25 a 65 años; urge promover las acciones para lograr una mayor consciencia del valor de la población adulta de tercera y cuarta edad en la opinión pública.

 

Partiendo desde los 40’s

 

“La discriminación etaria empieza a los 40 años para las mujeres y a los 45 para los hombres” así lo mencionó la profesora de la London Business School, Lynda Gratton durante el Forum de la Longevidad en Londres en 2018. Dicho análisis complementa además lo mencionado por el Centre for Ageing Better (CfAB) en el Reino Unido, indicando que casi la mitad de las personas sobre 50 años consideran que tendrán dificultades para encontrar un trabajo solo por su edad o tendrán menos oportunidades de capacitación o ascenso dentro de la empresa.

 

Pese a que varios países que han intentado a tomar iniciativas para promover una mayor diversificación en el mercado laboral con una mayor inclusión de personas sobre 40 años a las empresas, aún los resultados no son alentadores, puesto que la discriminación etaria es silente y muchos prejuicios aún contribuyen a su persistencia.

 

Uno de los mayores desafíos para una inclusión real en el mercado laboral, es desmitificar que un “trabajador senior”, representa un costo mayor, sin observar que el mismo representa una inversión para la empresa, pues la diversidad y experiencia son valores que pueden contribuir al mismo crecimiento de la firma. Así lo señala incluso una publicación en Harvard Business Review en septiembre del 2019, donde se afirma que la diversidad es la clave para incrementar la innovación y los resultados de la empresa pues la diversidad cognitiva de las generaciones, trabajando juntas maximizará el resultado para la compañía. 

 

Pero además cifras como tasa de retención y rotación en una empresa, junto al rendimiento y compromiso de trabajadores con experiencia tanto laboral como humana, resultan beneficioso tanto en el mediano y largo plazo para la empresa y sus stakeholders.

 

Beneficio para los Estados

La (re) inclusión al mundo laboral de las personas sobre +40 además de contribuir a las firmas y a los trabajadores, es un paso que beneficia a los Estados, toda vez que cada día la tasa de envejecimiento en las sociedades se acelera, la longevidad se extiende y los beneficios propios de los fondos de pensiones se acortan.

Cambiar la discriminación etaria en el espectro de personas activas laboralmente entre 40 a 65 años, requiere una activa participación y colaboración tripartita entre organizaciones gubernamentales, empresas y ciudadanía. Implica transformar la imagen de que la experiencia que dan los años sea sinónimo de viejo, costoso, o poco innovativo. 

La sabiduría que dan los años, así como valores hoy en día tan valorados, como el análisis, habilidades blandas y de comunicación entre otras son logradas gracias a las experiencias que forjan el carácter de una persona, no importando la edad, pero que solo el tiempo enseña.

La actual pandemia ha impactado, además, en el nuevo aprendizaje de las tecnologías de la información y medios digitales para todas las generaciones, y son las generaciones con mayor edad, las que han demostrado que la tecnología no es una barrera, si no una oportunidad. 

Restringir el espacio para que trabajadores +40 vuelvan a instancias laborales con mayor facilidad, es la perdida además del aporte económico social que los mismos pueden dar por al menos 20 años más a nuestras sociedades.

Valorar el aporte de la experiencia, y entender el tiempo será inevitable para cada uno de nosotros es el primer paso para que la edad no sea motivo de discriminación en un mundo donde la sobrevalorada juventud, debe medirse por la actitud y no por los años.

 

Referencias

https://www.ft.com/content/e4141576-04eb-11e9-99df-6183d3002ee1

https://hbr.org/2019/09/the-case-for-hiring-older-workers

https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Population_structure_and_ageing#Past_and_future_population_ageing_trends_in_the_EU

https://ourworldindata.org/life-expectancy