Como muchas otras personas, me pregunto, cómo se reconfiguraría el mundo después de esta pandemia y sus efectos socioeconómicos?. Las crisis son oportunidades como hemos escuchado desde la antigüedad. Las oportunidades significan muchas alternativas, algunas mejores que otras. Supongo que los liberales están tratando de mantener alta la esperanza, ya que el optimismo es una característica clave del liberalismo. También prefiero ser optimista y soñar con la oportunidad de transitar hacia un desarrollo más inclusivo que brinde igualdad de oportunidades.

Como economista, no puedo evitar reconocer un aumento en la desigualdad socioeconómica, al menos a corto plazo. Esto iría de la mano del aumento de la pobreza. ¿Qué medidas podrían aplicarse para hacer frente a estos efectos pandémicos? Como hemos visto en todo el mundo, la política monetaria, los paquetes fiscales, programas de protección del empleo y de pagos, iniciativas privadas y las medidas temporales como las transferencias directas a personas que han perdido los medios para generar ingresos (ingreso básico universal temporal, por ejemplo). Pero también hemos visto un comportamiento intergeneracional que me lleva a pensar que las medidas hasta ahora tomadas son insuficientes, al menos en el largo plazo si queremos intentar estar mejor preparados en el futuro ante una nueva amenaza global.

Ahora bien, ¿qué pasa con los insumos médicos necesarios en todo el mundo para enfrentar esta pandemia? ¿Qué pasa con el mercado global de ventiladores electromecánicos? De repente se convirtió en una especie de barco pirata. “En la guerra todo es justo” significa que cualquier estrategia está permitida en tiempos de guerra. ¿Tenemos reglas para tiempos de pandemia? Creo que cualquier persona puede empatizar con la situación de tener que obtener ciertos insumos médicos requeridos por sus seres queridos para sobrevivir, pero al hacerlo, esa persona necesita esquivar ciertas reglas. Yo al menos lo pensaría. Entonces, no solo necesitamos reglas para situaciones como esta, sino que también debemos hacerlas cumplir. ¿Podemos evolucionar para estar a la altura de las reglas o necesitamos la fuerza militar o robótica?

Situaciones como esta nos obligarían a repensar la ubicación de la producción y sus costos. Al hacerlo, no podemos olvidar repensar y ajustar también el valor social de la nueva ubicación de la producción. También estamos obligados a repensar el valor del trabajo. Probablemente, muchas personas en todo el mundo han cuestionado estas semanas el ingreso percibido por los encargados de desinfección y sanitización de los espacios físicos esenciales para el quehacer cotidiano en condiciones acordes con la salubridad pública y los trabajadores de entrega de insumos básicos, por mencionar algunos. ¿Cuánto es un precio justo por hora de un trabajador poco calificado pero indispensable? Un precio justo debería estar al menos por encima de los costos de las necesidades mínimas. Esto significa que hay espacio para ahorrar según las preferencias y prioridades individuales y de los valores imperantes en nuestras sociedades.

¿Podemos demandar a nuestros gobiernos más recursos y gasto más eficiente si como individuos preferimos gastar todo nuestro presupuesto en vacaciones, pero apenas nos golpea un shock externo nuestro débil presupuesto queda al descubierto? ¿Podemos demandar una mejor priorización si nosotros mismos no la practicamos? De la misma manera ¿pueden nuestros gobiernos exigir a los ciudadanos una mejor priorización en sus propios presupuestos sin brindarles una educación apropiada que les permita priorizar más adecuadamente?

Para superar la crisis, primero debemos identificar las oportunidades. Debemos mejorar la forma en que valoramos las características de adaptabilidad en todos los niveles, organización, empresas e individuos. Esta es una oportunidad para repensar nuestra dinámica. Los tiempos difíciles fuerzan la innovación y la experimentación. Estamos viendo la carrera más rápida por una vacuna, cientos de laboratorios e instituciones académicas están compitiendo por generar una. Otros están estudiando y experimentando para comprender las reacciones y condiciones de los humanos que los hacen más capaces de enfrentar ciertos riesgos, y esto también incluye la genética. También se verá el impacto en las cadenas de suministro. Esto incluirá nuevos productos, procesos, aprendizajes y sus derivados que vamos a avanzar en este período tanto a nivel físico como digital, dependiendo de la aplicación de principios como la digitalización, transparencia, y visibilidad. Necesitamos usar este tiempo no solo para pensar y cuestionar nuestros sistemas, sino también para imaginar y soñar con otros mejores.